Desconfiar de la política con la ficción

| mayo 16, 2018

Es indudable que la política invade todo. Incluso para aquellos que, como yo, tratamos de mantener cierto alejamiento funcional de ella, a veces nos vemos obligados a no ser impasibles ante situaciones, comentarios, posturas y hechos que nos incomodan y ofenden.

Pero no dejo de desconfiar de los maximalismos políticos, de las personas que ven la vida en blanco y negro, de la misma capacidad de la política para dar respuestas a todos los problemas humanos.

Por eso me fío de la ficción. De la capacidad de una novela, un cuento, una película, de describir las emociones, lo que se siente ante esas “situaciones, comentarios, posturas y hechos que nos incomodan y ofenden”.

Pero ¿puede la ficción servir para cambiar el mundo? ¿Puede un libro, una novela, una película provocar un cambio político o social que cambie el mundo?

Algunos recordarán que me produce pena un comentario de un grande las letras como Mario Vargas Llosa negando esta influencia. No existe poder revolucionario de la literatura, más o menos recuerdo que decía en aquella entrevista o artículo, porque no hay evidencias concretas de que un libro de ficción, una novela, pueda haber cambiado el curso de la historia. Y aquí suelo darle a razón. Yo creo que es cierto.

Para afianzar esta hipótesis, que quizás es algo más que conjetura, me conmovió recientemente la entrevista que en France Culture le hicieron a otro grande de las letras, Paul Auster, que un francés francamente exquisito y pausado, expuso un tratado del alcance político y social de la literatura:

 

El libro, la novela, no cambia el mundo actual. Un libro no puede detener una bala de matar a alguien, una novela no puede evitar que una bomba caiga sobre una ciudad; un libro no puede alimentar un niño que apenas haya podido comer. No existen consecuencias evidentes al leer una novela, de crearla, pero sí hay otros beneficios y no niego esos otros beneficios que alimenta, en principio, nuestra hambre por las historias, y las grandes novelas, como os ha dicho Humberto Eco, eso es algo muy importante.

Lo que sí hace la novela, y es algo a lo que me he dedicado toda mi vida, el acto de escribir novela es un acto político en sí mismo; no directamente, pero la novela es una forma de literatura bastante reciente que no habla de los héroes o de los reyes o de los grandes personajes sino, digamos, personajes ordinarios como tú y como yo, y se basa sobre una verdad que cada vida requiere tiempo para ser estudiada, incluso si la persona es un ladrón, un mentiroso o alguien que lucha por ser una persona con ética. Todo es interesante y la idea de que cada vida cuenta, que cada persona tiene una vida interesante tan válida como la mía, quiere decir que la novela te enseña, yo creo, te ofrece la ocasión de penetrar en el alma y la mente de los otros y eso nos vincula de una especie de humanidad en común. Ahí está la grandeza de la literatura.[1]

 

Sí, pero esta afirmación hay que matizarla. La cabaña del tío Tom, de Harriet Becheer Stowe es un libro de muy poca originalidad; novela llena de estereotipos, personajes con muy pocos matices, alejados de la realidad, previsible hasta la saciedad. Pero hay algo que logra con mucha eficacia y es la ternura y la sensibilidad para acercarse a los problemas humanos, que lo han convertido en un clásico. ¿Un clásico de la ficción? No, un clásico de la Historia, porque provocó tal conmoción en la opinión pública de que muchos se atreven a considerarlo un catalizador del fin de la esclavitud en los Estados Unidos.

¿Fue el libro el que terminó la esclavitud? Obviamente no, pero la influencia de su lectura en las conciencias, su capacidad para hacer comprender emocionalmente algo que otros no aceptaban racionalmente, creó una conciencia colectiva. Quizás por ahí va lo cosa. La ficción no puede cambiar el mundo, pero ¿qué haríamos sin ella para describirnos el mundo político y social desde las emociones?

 

[1] «“On écrit pour dire d’autres sortes de vérités”, Paul Auster», s. f., n. min, 42:10, https://www.franceculture.fr/emissions/le-temps-des-ecrivains/ecrit-pour-dire-dautres-sortes-de-verites-paul-auster

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