Inconvenientes del uso del método de caracterización mediante el discurso

| Septiembre 5, 2010

El método de caracterización mediante el discurso es uno de los métodos de caracterización donde mayores fallos cometen quienes comienzan a escribir. No es fácil expresar en la literatura la amplitud de registros que tiene la voz humana pero esto no puede constituir un impedimento para que el escritor intente diferenciar a los personajes por su timbre de voz.

Una voz representa un timbre, y un modo de hablar. Hay timbres graves o agudos, altos o bajos y el escritor puede hacer un uso clave de éstos para marcar diferencias entre personajes. No podemos pretender que una niña de seis años tenga el mismo tono de voz que un anciano de sesenta. Sin embargo no es únicamente el tono de las voces lo que diferencia el discurso de los personajes.

El modo de hablar es, de alguna manera, la expresión externa de un pensamiento, un deseo o motivaciones de un personaje. Puede ser la declaración perceptible del conflicto emocional que posee o la verbalización de su postura ante ese conflicto.

No es aconsejable ni verosímil que todos los personajes hablen igual. Cada uno tiene su cultura, su pasado, sus propias motivaciones y lo expresan de manera diferente. Y por consiguiente, mucho podemos sacar de información sobre un personaje por su forma de expresarse sin la intervención del narrador.

Cada grupo social, aun cuando hable el mismo idioma, tiene expresiones, giros lingüísticos y otros patrones de comunicación diferentes a los de otros grupos. No es posible que un ama de casa con una educación básica se exprese igual que un estudiante de quinto año de la facultad de derecho de la universidad. Pero aun así este mismo estudiante puede tener diferentes formas de expresión según el ambiente en que se mueve en el momento de expresarse.

No debemos olvidar que en todo idioma, en todo país, conviven tres tipos de lenguaje: el culto, el popular y el vulgar.

Permítaseme una necesaria digresión personal que ya he expresado alguna vez en otros foros.

Recuerdo cuando estudiaba en la Universidad de La Habana un compañero de clase que provenía de uno de los barrios más pobres  de la capital cubana, donde el lenguaje que predomina es precisamente el lenguaje vulgar. Pero yo tuve la suerte de conocerlo y verlo moverse en los diferentes ambientes en que debía hacer uso de la lengua castellana –también sabía inglés.

Para responder en clases, de alguna manera estábamos obligados a utilizar el lenguaje culto, y algunos profesores eran bastantes rigurosos en esto. No era raro que allí mi compañero dijera: “Visité el domicilio de mi prometida para una visita de cumplido y terminé obsequiándole una botella de licor a mi suegro para que no se ofuscara”.

Si su discurso llegaba a ser extraclase y se dirigía, por ejemplo, a varios compañeros nuestros de otros niveles o carreras podría expresar la misma idea de la siguiente forma: “Fui a la casa de mi novia para quedar bien y tuve que darle una botella de ron a mi suegro para que no se pusiera pesado”.

Lo mismo queda expresado en el fragmento que continúa y que de alguna manera intenta semejarse a su forma de expresión frente a sus amigos del barrio. Les aseguro que no pocos cubanos hablan así entre sus amigos: “Piré pal’ gao e´ la jeva a magcar tagjeta y le pasé un rifle al puro pa’ que no se´mpingara”.

Con todo lo anteriormente planteado quiero dejar por sentado que el discurso también puede ser una forma de caracterización necesaria, pero como regla al fin, tiene modos de violentarla. Lo que sí no es de ninguna forma permitido es que tengamos un personaje poco creíble por no haber sabido aclimatarlo a su ambiente o a su forma de hablar.

 

Más enCómo se escribe una novela. Técnicas de la ficción narrativa

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    Ví la versión original (para algunos "editada") y me encantó. Ese encantó me llevó a quedarme pegado...

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    Ese dilema ya tiene solución: El dilema del tranvía http://www.margencero.com/almiar/dilema-del-tranvia/...

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Escrito por Hector García Quintana