Por primera vez. Ideologías criminales en el mismo nivel

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blankSólo en Polonia, país golpeado y ultrajado históricamente por todos los regímenes totalitarios que han existido en la historia de la humanidad, se podía dar una situación como la aprobada el pasado 8 de junio de 2010, en que se prohibió la exhibición pública de símbolos que representen ideologías y regímenes que hayan cometido genocidios y violado manifiestamente los derechos humanos.

Hasta aquí muchos lo entenderían hasta que les expliquen que junto a los símbolos fascistas –a los que casi todos  nos remitimos cuando nos hablan de genocidios y crímenes contra la humanidad– se incluyen los símbolos comunistas a la par que cualquier otro.

Las organizaciones comunistas y no pocas progresistas han puesto el grito en el cielo. ¿Cómo se puede equiparar al comunismo con la barbarie fascista? Obvio, jamás se entenderá una medida de este tipo desde la visión de un país que no haya vivido el comunismo o que aún lo estén viviendo, como el caso de Cuba.

La mayoría de los que viven en un régimen comunista no saben o no quieren saber, del genocidio que ha realizado el comunismo en la historia de la humanidad, y lo que es interesante, no siempre desde el poder como sí lo ha hecho el comunismo.

Por azares históricos, la vida ha querido que los comunistas y sus prácticas homicidas a lo largo del mundo hayan sido reiteradamente perdonadas o ignoradas por Occidente. Es una consecuencia lógica del oportunismo estalinista, que prefirió, durante la segunda guerra mundial, una alianza estratégica y efectiva con Occidente y no con el fascismo hitleriano.

Pero eso no es motivo para esconder la cabeza. No es motivo para hacer de inteligente fracasado y pretender ignorar o esconder las muertes que cada día son más evidentes que ha cometido el comunismo.

Sí, el comunismo, tanto o incluso más que el fascismo, tiene reconocido un genocidio a sus espaldas, y como el fascismo creó un estado totalitario que ha conculcado los derechos humanos, incluso más que el salvaje fascismo.

Y yo sin embargo, me revuelvo ante la medida polaca.

Anticomunista recalcitrante y antifascista convencido, soy partidario de no prohibir ninguna de las dos, siempre y cuando sus seguidores, sean del signo que sean, no violen la ley establecida por todos.

En este caso violar la ley polaca es exhibir su simbología, pero lo que menos me incomoda de ambas ideologías es su simbología. Si se evita con la presión legal, que los fascistas realicen actos criminales contra las minorías, o que los comunistas y el resto del progresismo, quemen contenedores o rompan y saqueen vidrieras, me da exactamente igual que salgan a la calle a gritar contra negros, chinos, el capitalismo y las transnacionales imperialistas.

Y conste que me hierve la sangre cuando veo un cártel con la figura del Che Guevara o se me ponen los pelos como escarpias cuando veo otro de una esvástica echando pestes de los inmigrantes. Pero por encima de todo me jode que se prohíba, que se esté todo el tiempo censurando desde el estado lo que se puede y no se puede, y que no siempre es sensato o tiene mucho sentido común.

Y la verdad es que prohibir a fascistas o comunistas me da lo mismo. Son ideologías que odio por igual. Lo que sí no acepto de ninguna de las maneras es lo que sucede hoy en el mundo y que es comida diaria en España, que al bando fascista se le acusen de todos los males mientras el comunismo, igual de represor y asesino, sea tratado con algodones.

Un comentario sobre “Por primera vez. Ideologías criminales en el mismo nivel

  1. Enorme texto, Don Héctor. Después de todo un estado que suprime la manifestación de ideas «riesgosas» es tanto o más fascista que los símbolos que las representan. Parafraseando a George Carlin, «son símbolos, y eso se los dejo a la gente que piensa simbólicamente». Lo que sí desconcierta es ese doble estándar para el nacional socialismo frente al comunismo. Después de todo, combinando las atrocidades genocidas de los regímenes comunistas de la historia nos queda un saldo de pérdidas humanas diez o doce veces mayor que aquellas provocadas por los nazis.

    Reitero, brillante. Un abrazo.

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