Presidente Zapatero, ¿reinventado u obligado?
Hector García Quintana | mayo 18, 2010
Tuve una sensación incómoda con todo lo sucedido luego de que el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero anunciara las medidas de recorte y/o congelación del déficit fiscal.
Primero su presentación, con un rostro desencajado y de cabreo, con argumentos de que los tiempos han cambiado y que se pedía un sacrificio a los ciudadanos que no iban a comprenderdel todo el recorte pero que eran inevitables y necesarios. Luego la convocatoria a los representantes sindicales a la Moncloa, donde se habló de las medidas, de las posiciones de responsabilidad de las partes, después la prensa haciéndose eco de los encuentros, de las medidas, de las posiciones, de las consecuencias y repercusiones, y las tertulias haciendo vaticinios sobre el futuro político de España y del presidente Rodríguez.
Era una sensación incómoda. Daba la sensación de que la crisis había empezado en España, que los últimos 2 ó 3 años España se había mantenido fuera de la crisis que afectaba al mundo, y que vivíamos ajenos a algo que había llegado por primera vez ahora que todos están saliendo de ella.
No quiero hacer un panegírico de los culpables de la crisis, pero escucho con excesiva frecuencia un ataque a los “grandes especuladores”, a los “capitalistas del dinero”, a las “grandes fortunas que dirigen las economías” y otro tipo de argumentos que me dejan un poco descolocado habiendo estudiado en economía de las más elemental, que cada cierto tiempo las crisis son inevitables y necesarias para reordenar la economía capitalista.
Sobre todo se pide más intervención de los estados para solucionar esta situación que todos, o muchos, cuelgan a los mercados, esos individualistas y malvados que se enriquecen sin control.
No tengo argumentos para rebatir que la crisis no sea responsabilidad de los mercados, de los grandes bancos y de las entidades financieras mundiales. Es más, a menos que me convenza otra forma de argumentar las consecuencias de este lío, puedo creer que es realmente así. Sin embargo, siempre intento ver las cosas en perspectiva y me pregunto si vivimos hoy, mejor o peor, que hace 40, 60 ó 100 años en los que los Estados decidían todo, o casi todo sobre nuestras vidas.
Nuestros problemas son los problemas más grandes y ahora cualquier crisis histórica nos parece un oasis ante lo que nos afecta directamente. Pero la realidad es que cualquier crisis anterior, en la que los Estados tenían más poder de decisión, si bien no eran tan globalizadas, eran más profundas y más prolongadas.
No soy economista y menos aún político, pero intento aplicar el sentido común a las cosas que veo, y tengo que reconocer que es muy interesante el futuro inmediato que se abre en España.
José Luis Rodríguez ha demostrado ser un irresponsable y un incompetente como gestor de nuestros bienes. Su visión idílica sobre la realidad, su afán frentista para ganar votos y su capacidad para argumentar como culpables de sus políticas a otros y además convencer a no pocos con estos argumentos, ha dejado a un presidente de gobierno completamente tocado en su credibilidad.
Un artículo de Ramón González Férriz, publicado en Letras Libres y que me recomendó mi amigo Frank González Bear, indicaba la posibilidad de que por primera vez, el presidente Rodríguez sea consciente de que no será un activo válido en las próximas elecciones y decida ser el hombre de estado que necesita España. “…se atreverá a actuar con razón de Estado, ignorando las encuestas, con la mente en el medio plazo y no en las elecciones, y decidido a pasar a la historia no como ese hombre sonriente y blandito que ha sido hasta hoy, sino como un verdadero líder que sacó a su país del hoyo con toda clase de sacrificios”, decía González Ferriz en su artículo.
Pero existe otra posibilidad que él no tiene en cuenta. El presidente Rodríguez podría intentar girar aún más a la izquierda, dado que por el centro al parecer tiene perdida excesiva credibilidad. Quitar votos a Izquierda Unida, a los verdes, a los nacionalistas, tirar de una nueva tregua de ETA con el fin de llegar al final de la banda terrorista, que sería un logro del que pocos podremos sustraernos si finalmente la logra, y que daría un frenazo al ascenso cada vez más evidente del Partido Popular en las encuestas. Existen muchas voces con raíces e información ancladas en el País Vasco que aseguran que estas conversaciones con ETA han comenzado.
Creo que nadie en su sano juicio, que presida el gobierno español, intentaría esa estrategia de nuevo, pero visto lo visto, la historia de los últimos 6 años de gobierno en España, demuestra que el presidente Rodríguez es capaz de cualquier cosa en la que crea, por mucho que la realidad vaya por otros derroteros. Es el presidente español tan irresponsable, tan falto de ideología alguna y tan oportunista, que hasta eso es posible.
Al día siguiente del anuncio del recorte una encuesta realizada por TNS Demoscopia para Antena 3 y Onda Cero, dejaba en claro que la mayoría de los ciudadanos comprendía y apoyaba el grueso de las medidas del ejecutivo español. Pero dejaba en claro que la congelación de las pensiones era completamente inexplicable e injusta, vista desde el punto de vista de los ciudadanos.
La realidad es que habiendo tanto qué recortar, teniendo un ejecutivo plagado de vicepresidencias y ministerios innecesarios, la administración pública más burocrática de Europa, una organización territorial estatal antropófaga y parásita, y una forma ideológicamente partidaria de repartir subvenciones y siendo él mismo un defensor a ultranza de las políticas sociales que dijoque nunca iba a recortar, es increíble que la gente apoye sus medidas tan ampliamente.
Sin embargo dos aspectos interesantes de la encuesta no dejan lugar a dudas: la primera es que deja al partido principal de la oposición una intención de voto casi rozando la mayoría absoluta, y la segunda que más del 60 por ciento de los españoles encuestados cree que el presidente no ha tomado las medidas por iniciativa propia, sino presionado por circunstancias internacionales. Es decir que probablemente no lo ven como el hombre de Estado que necesita España.
¿Por dónde irán los rumbos del presidente Rodríguez? Es interesante prestar atención a los próximos meses. No olvidemos que este hombre, ha ganado elecciones contra todos los pronósticos. El presidente Rodríguez es –por más que nos duela a algunos que jamás votaríamos a un Partido Socialista con él a la cabeza– una máquina de ganar elecciones. Y tiene seguidores que aún hoy lo votarían cuando el programa de gobierno que tiene se parece al de cuando llegó al gobierno como una patata a un piloto de avión.
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