El ángel sombrío. Una marca de la historia

| septiembre 29, 2011

angel_sombrioLos profesionales de la Historia, dividen el pasado del hombre en cinco grandes bloques para intentar someterla a las leyes estrictas de su estudio como disciplina científica. Hablamos de la Prehistoria (desde que se conoce la existencia del hombre hasta la aparición de la escritura), Historia antigua (desde la aparición de las primeras ciudades hasta el 476 D.C), Historia de la Edad Media (desde el 476 hasta el 1453), Historia Moderna (desde 1453 hasta 1789) y por último, la Historia Contemporánea (desde 1789 hasta la actualidad).

Cada división entre uno y otro período tiene como base un hecho histórico de gran trascendencia para la humanidad que ya no fue la misma que antes de este, en especial desde el punto de vista socioeconómico porque creó una nueva forma de basar la creación de riqueza, y con ella las formas políticas de controlarla. Desde que se tienen noticias de la primera vez que el hombre decidió crear un grupo que iba más allá de la familia para subsistir, hasta la Revolución Francesa, algunos de estos hechos han cambiado al mundo como se le conocía.

El ángel sombrío es una novela de amor que sucede en el entorno terrible y doloroso de uno de estos hechos, el año 1453, una de las fechas dispuestas como el fin de la Edad Media o Medioevo. Algunos historiadores, que no andan del todo descaminados, toman como base de este cambio el año 1492, cuando Colón llegó a América, pero este es un debate que no nos interesa.

¿Qué sucedió en 1453? El gran imperio romano (o lo que quedaba de él), la cuna de la civilización moderna, el orbe clásico al cual debemos la base de nuestro mundo occidental, desapareció como imperio a través de la caída de su capital, la ciudad de Constantinopla. Cercada por los otomanos y consumida por una crisis interna a la que se miraba con una dignidad desusada, Constantinopla (que pasó a ser Estambul luego de su rendición) fue invadida por las tropas otomanas comandadas por Mehmed II dando por terminado el Imperio Bizantino, y con ello un nuevo reparto de las relaciones económicas y de poder del mundo hasta entonces conocido.

Bajo el personaje de Johannes Angelus, el escritor finés Mika Waltari se adentra en una de sus novelas menos conocidas. Escrita en forma de diario por este Johannes, francés de origen griego, que se dedica con una entrega inexplicable a la defensa de una ciudad que sabe destinada a caer en manos del enemigo.

Fácil de leer, a veces cruda, incómoda y desesperada por esa predestinación inamovible al fracaso a la que se aboca una ciudad; otras veces plagada de páginas de una belleza consistente, con una ternura que a veces parece rozar el melodrama, salvándose por muy poco de ella, pero en cualquier caso una novela imposible de soslayar. Con un estilo que convive sin molestar entre esa prosa directa, despiadada y grave para describir la crueldad que trae una guerra, con otro que en pocas líneas nos detalla con una fuerte sensibilidad y belleza plástica la pasión de un amor casi adolescente y trastornado.

El trazado de los personajes es impecable. Los grandes personajes de la literatura son, casi sin excepciones, personajes de los cuáles es difícil dilucidar la bondad o la maldad en determinados momentos de su crecimiento, y varios de los secundarios de El ángel sombrío son parte de esa gran familia literaria. Con muchos matices, en especial los secundarios, que los hace difíciles de juzgar en términos morales o éticos.

Algunos críticos consideran que esta novela es la obra maestra de Mika Waltari, autor que siempre estará marcado por Sinuhé, el egipcio, obra que encarna tantos valores humanos que es difícil de encasillar como sólo una novela histórica. Existen similitudes entre ambas, en especial por Sinuhé y Johannes, protagonistas de ambas novelas, aunque secundarios de la historia que viven. Sin embargo son ambos personajes literarios de una excesiva conciencia del momento en que viven, con una capacidad de análisis anticipatorio casi digno de un adivino.

Justo es decir que casi todas las novelas del género histórico terminan por caer en este detalle. La mayoría de las novelas históricas crean un personaje demasiado involucrado en las circunstancias históricas de las que forman parte, pero no sería posible de otra forma para poder llegar a trazar un amplio espectro de la época a la que pretenden  representar.

Por algún motivo, las novelas de Waltari, trascienden al personaje, se convierten en indagaciones profundas del carácter humano, de la relación del hombre frente al poder, de la búsqueda casi desquiciada de un ideal humanista que no se enfrenta, sino más bien se complementa con el amor carnal.

Con esta novela, Waltari trascendió su ya amplia obra literaria desde Sinuhé, el egipcio dejando obras de una fuerte marcada tendencia histórica. Escribió muchas novelas hasta reconocérsele veintinueve publicadas, y no todas del género histórico, pero ninguna de ellas tuvo trascendencia como las que sí lo son. El etruscoMarco el RomanoEl peregrino (que es la que precede a El ángel sombrío) todas están ya en la memoria colectiva como novelas que pasarán sin grandes contratiempos de una generación a otra. ¿A qué más puede aspirar un escritor?

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  • Daniel:

    Ví la versión original (para algunos "editada") y me encantó. Ese encantó me llevó a quedarme pegado...

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    Ese dilema ya tiene solución: El dilema del tranvía http://www.margencero.com/almiar/dilema-del-tranvia/...

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