Aferrado a los clásicos: Crimen y castigo (Dostoievski)

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blankLa vieja, como siempre, llevaba la cabeza descubierta. Sus ralos cabellos, aclarados por las canas incipientes, empapados en aceite, como de costumbre, estaban recogidos en una trenza ratonera y sujetos con un peine roto de cuerno que le asomaba por la nuca. Debido a su baja estatura, el golpe la alcanzó en plena coronilla. Gritó, aunque muy débilmente, y de repente se derrumbó, si bien aún tuvo tiempo de llevarse las manos a la cabeza. Aún sujetaba la «prenda» en una mano. Entonces Raskólnikov volvió a golpear, una vez, dos veces, las dos con el lomo y las dos en la coronilla. La sangre manó como de un vaso volcado, y el cuerpo se derrumbó, quedó tendido boca arriba. Raskólnikov dio un paso atrás, dejó que su víctima cayera e inmediatamente se inclinó sobre su rostro: ya estaba muerta. Tenía los ojos desencajados, como si quisieran salírsele de las órbitas, y la frente y toda la cara estaban contraídas y deformadas por un espasmo. (Crimen y Castigo, Fiódor Dostoievski)

Esta es la primera y la más conocida de las grandes novelas de Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881). Una novela monumental, llena de reflexiones humanas, morales y filosóficas sobre el rol del ser humano como individuo, y su papel en la sociedad.

 

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