Aferrado a los clásicos: Crimen y castigo (Dostoievski)

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Si quieres escuchar en audio:

blankLa vieja, como siempre, llevaba la cabeza descubierta. Sus ralos cabellos, aclarados por las canas incipientes, empapados en aceite, como de costumbre, estaban recogidos en una trenza ratonera y sujetos con un peine roto de cuerno que le asomaba por la nuca. Debido a su baja estatura, el golpe la alcanzó en plena coronilla. Gritó, aunque muy débilmente, y de repente se derrumbó, si bien aún tuvo tiempo de llevarse las manos a la cabeza. Aún sujetaba la «prenda» en una mano. Entonces Raskólnikov volvió a golpear, una vez, dos veces, las dos con el lomo y las dos en la coronilla. La sangre manó como de un vaso volcado, y el cuerpo se derrumbó, quedó tendido boca arriba. Raskólnikov dio un paso atrás, dejó que su víctima cayera e inmediatamente se inclinó sobre su rostro: ya estaba muerta. Tenía los ojos desencajados, como si quisieran salírsele de las órbitas, y la frente y toda la cara estaban contraídas y deformadas por un espasmo. (Crimen y Castigo, Fiódor Dostoievski)

 

GESTACIÓN:

Esta es la primera y la más conocida de las grandes novelas de Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881). Una novela monumental, llena de reflexiones humanas, morales y filosóficas sobre el rol del ser humano como individuo, y su papel en la sociedad.

Como libro se publicó por primera vez en 1867, en San Petersburgo, en una edición independiente, en dos tomos. Pero su gestación fue muy diferente, pues había sido publicada por entregas en la revista Russki véstnik (El Mensajero Ruso), entre enero y diciembre del año anterior.

En esta esta edición de 1867, Dostoievski hizo numerosas correcciones formales y estilísticas de los capítulos publicados por entrega, y abrevió varios pasajes. Y más que nada, realizó un cambio fundamental: modificó la distribución de las partes y capítulos de la obra; de forma que en la revista Russki véstnik la novela apareció dividida en tres partes, y en esta primera edición en forma de libro, la reestructura en seis partes y un epílogo, tal y como la conocemos hoy. Lo del epílogo es importante, y más adelante lo explicaré.

Aún con todos estos cambios y correcciones para el libro e, incluso, con los cambios introducidos en otra edición posterior en 1877 (la última publicada estando vivo Dostoievski) la novela nunca se ha librado del todo de varias inconsistencias y contradicciones que se pueden detectar en el texto: hablamos de confusiones cronológicas y despistes (que, por cierto, no eran nada raros en Dostoievski), como cambios de nombre de personajes.

Si escribes ficción, sabes lo difícil que es estructurar una novela. Hay quien escribe de forma lineal, pero otros hacemos trucos como escribir en función de escenas fundamentales, sin las cuales no es posible la existencia de la historia que estamos contando. Pero ya sea que lo hagas de forma lineal o de otra, la escritura obliga a regresar constantemente sobre lo escrito para que el TODO tenga coherencia. A veces debes cambiar hechos, escenas o borrar pasajes enteros, porque son inconsistentes con otros fragmentos que consideras definitivos.

Por eso es de admirar el proceso de gestación de Crimen y castigo. En 1865, dos editores habían rechazado el manuscrito de una obra en la que el autor ruso estaba trabajando que se titulaba Piánenkie (Los borrachos). Tras las negativas Dostoievski desechó el manuscrito y terminó incorporándola a lo que luego sería Crimen y castigo.

Suma a esto que Dostoievski estaba ahogado por deudas, unas propias y otras heredadas de la muerte de su hermano. Dostoievski no era partidario de escribir por entregas. Negó hasta el último momento pasar por esa experiencia, hasta que se dio cuenta que era una manera de poder afrontar el gran problema financiero que tenía.

Aunque nunca fue ni cómoda ni sencilla esta relación con el editor de la revista por problemas de comunicación entre autor y editor Dostoievski publicó en Russki véstnik hasta su muerte y para comprender la importancia del compromiso que asumió, en las páginas de esta revista nacieron novelitas de nada como El idiota, Los demonios y Los hermanos Karamázov.

Así que, pensemos un poco lo que significa esta hazaña: de un relato titulado Los borrachos, redactado en primera persona en forma de confesión del protagonista Vasili (quien aún no tenía apellido) poco después de haber cometido el crimen, el autor ruso le dio la vuelta y dio a luz una de sus mejores novelas que, además, iba escribiendo cada capítulo tras haber sido publicado el anterior.

De aquel relato inicial, rechazado por dos editores, y muy insatisfecho con el resultado de aquella primera redacción, Dostoievski, sin pensarlo demasiado, decidió reescribir íntegramente toda la historia, optando por la tercera persona, creando más personajes y aumentando escenas narradas y, en definitiva, dejando una extensión mucho mayor de la obra. Creando la inmensa novela que hoy aún se estudia en escuelas de psicología.

Raskólnikov no estaba habituado a las multitudes y, como ya se ha dicho, evitaba la vida social, especialmente en los últimos tiempos. Pero ahora, de pronto, se sentía impelido a acercarse a la gente. Algo insólito parecía estarle pasando, algo que lo llevaba a experimentar una especie de afán de compañía. Estaba agotado después de un largo mes de intensa melancolía y lúgubre excitación, y le apetecía reposar, aunque no fuera más que un minuto, en un mundo distinto, el que fuese, y a pesar de la suciedad del ambiente se encontraba muy a gusto en aquella taberna. (Crimen y Castigo, Fiódor Dostoievski)

 

ANÁLISIS

Estas peculiares circunstancias del dilatado y confuso proceso de gestación de Crimen y castigo, pasaron a la escritura de la novela que, a menudo, adolece de una redacción apresurada, a ratos furiosa, algo que encontramos muy repetido en otros textos de Dostoievski.

Y uno se pregunta, ¿cómo un texto con estas inconsistencias y errores de atención o de falta de revisión puede ser considerado como una de las novelas más grandes de la literatura?

Vayamos por partes. ¿Qué cuenta Crimen y castigo?

Hablamos de la historia de un asesino, pero no de cualquier asesino. Raskolnikov, es un joven de veintitrés años, inteligente, cultivado y muy bien parecido. Pero descuida su apariencia personal, aparece a ratos como un indigente, es apático, indolente con sus estudios y con cierta fobia social.

Es, empero, un chico normal, un amigo de sus amigos, un ser humano que se conmueve y se sacrifica frente al sufrimiento de los demás. Vive en una pensión de San Petersburgo donde ayuda a todo el que puede, aunque él mismo tiene motivos propios de sufrimiento para dejar de pensar en los demás.

De la noche a la mañana se convierte en un asesino despiadado y cruel tras robar y matar a una sórdida y desagradable usurera, ayudando a los demás con lo robado de ese crimen y que, a sus ojos, justifican el delito. Sin embargo, este crimen es un hecho que él mismo termina odiando y eso lo esclaviza durante toda la novela.

Para los que ya han leído la novela estarán de acuerdo conmigo en que Raskolnikov es un personaje entrañable. Es imposible odiarlo cuando conocemos cómo hace todo por mantener a su familia. Podemos, eso sí, recriminarlo por haber asesinado a dos ancianas, pero su motivo, si bien no lo justifica, nos los hace más humano; nos cuesta mucho como lectores tomar parte en su crimen, pero a la vez deseamos que la policía no lo atrape.

Además, es un asesino casual, bien es cierto que su asesinato es premeditado, pero es un asesino casual. Cree que su capacidad y talento están por encima de la sociedad, y que por ello los demás, la gente del vulgo, debería aceptar sus actos inmorales. ¡Total es para el bien de la humanidad!

Sin embargo, al matar a la vieja usurera y su hermana es consciente de romper las barreras morales, y la culpa en la que se sumerge al ser consciente de ello, lo corroe hasta entregarse por sí sólo ante la policía.

Antes dije que Crimen y castigoaún se estudia en algunas universidades como ejemplo de caracterización de personajes en la literatura o de mente psicópata en las clases de psicología. ¿Por qué sucedió?

No pocas veces he comentado que una historia de ficción que sea capaz de hacer tambalear los principios morales que tenemos, tiene de entrada grandes posibilidades de ser una buena obra de arte. Obviamente, existen otros elementos que debe cumplir, pero si de entrada, te obliga contra tu deseo y raciocinio, a estar a favor de un personaje que puede ser ladrón, mala persona o hasta un asesino, ya tiene algo de valor en la caracterización de sus personajes; y que estos estén bien trazados, hasta ese punto, es una forma muy directa a que el resto de la estructura ficcional cumpla su cometido.

A Raskolnikov, salvo que seas un total insensible, no podrás odiarlo del todo, aunque repruebes su crimen.

El truco, desde el punto de vista creativo, es simple de explicar, aunque luego lo debes trabajar con cuidado en la escritura. Desde el principio presentas a un personaje muy cercano al lector, haciéndolo aparecer con una personalidad atractiva y hasta amable, y cuando menos lo esperas, ¡zás!, te meto un ramalazo haciendo que el personaje haga algo que para él es extraño y para nosotros como lectores es reprobable.

Antes dije que aclararía algo sobre el epílogo. En Cómo se escribe una novela expreso mi desagrado por este fragmento final que Dostoievski incluyó en su primera publicación de la novela en forma de libro:

Crimen y castigo termina, a mi juicio, cuando Raskolnikov confiesa su crimen y está dispuesto a cumplir su condena. El epílogo final es demasiado explicativo y, por tanto, innecesario. Sin embargo, se comprende que las circunstancias en que Dostoievski dio a conocer sus novelas con una moralidad diferente a la que hoy en día rige, condicionaron la salida de este epílogo. Como lectores, de todas maneras, sentimos satisfacción por la decisión de Raskolnikov, aun cuando ha sido obligada, porque en el fondo responde a su carácter compasivo y está decidido a pagar su culpa. En cualquier caso, su destino fatal es fácilmente deducible sin necesidad de epílogos. (García Quintana, Hector. Cómo se escribe una novela. 3a. Berenice; Córdoba, 2013.)

Para finalizar quiero leerte lo que dijo un crítico, hasta hoy anónimo, tras su publicación:

El terrible crimen que constituye la base de esta historia se describe con una verosimilitud tan asombrosa, con unos detalles tan sutiles, que el lector se encuentra experimentando involuntariamente las peripecias de este drama con todos sus resortes y mecanismos psíquicos, atravesando el laberinto del corazón desde los inicios más tempranos de la idea criminal hasta su desarrollo final […] Incluso la subjetividad del autor, que en ocasiones ha perjudicado a la caracterización de sus héroes, en este caso no produce daño alguno, ya que se centra en un solo personaje y está cargada de una claridad tipológica, artística en su naturaleza.

Así, pues, si quieres aprender a caracterizar personajes. Esta es una de las novelas fundamentales.

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