Frances Ha. Si la vida ofrece limones

| febrero 2, 2014

frances_haUno de los momentos más difíciles de la vida de los seres humanos es el paso de la adolescencia a la adultez. La realidad nos obliga muchas veces a despertar de un sueño, nos vemos por primera vez en un contexto inesperado donde muchos de los proyectos nacidos de las ilusiones nos enfrentan a la verdadera naturaleza de lo que existe.

Seguir siendo adolescente, escéptico con el futuro, sumido en la despreocupación por el mañana, enajenado de compromisos serios con la vida, o simplemente: madurar. Es parte del conflicto de la magnífica película Frances Ha, que desde ya te digo, no puedes dejar de ver.

Cómo en los mejores cuentos de Chejov, el director Noah Baumbach nos mete en un trozo de vida de esta mujer que va siendo consciente del verdadero argumento de la vida: todo el mundo crece, la gente avanza, la vida cambia, hay que saber adaptarse o perecer.

Filmada en blanco y negro, que no aporta en realidad tanto a la realidad de su argumento, aunque se podría justificar como una manera de trasladar al espectador el estado anímico de la protagonista, pero con un dato escondido que no sabremos hasta el final de la película y que tiene mucho que ver con el cumplimiento de los sueños y el comienzo de una nueva vida.

Creo que jamás se deben abandonar los sueños, estoy completamente seguro que existe ahí fuera una forma de ganarse la vida con lo que mejor sabemos hacer, pero también es necesario adecuar los proyectos; es obligatorio, imperativo, ser conscientes de nuestro potencial, nuestras virtudes y defectos, porque de ellos depende el carácter y la naturaleza que debemos imprimir a lo que deseamos.

Si algo nos enseña Frances Ha es cómo equilibrar deseos con realidades, como en medio de nuestro vuelo debemos aprender a poner de cuando en cuando los pies en el suelo para no olvidar que es necesario caminar, que la realidad existe y hay que, no someterse, pero sí adaptarse a ella, apropiarnos de sus virtudes y defectos para dominarla. El famoso aforismo de hacer limonada si la vida nos da sólo limones.

Algunos críticos en varias listas de diferentes medios culturales han seleccionado este filme como uno de los mejores del año 2013. No puedo atestiguar algo tan categórico; por más que lo desee, no podré ver toda la producción fílmica del año pasado, pero no necesito ver todas las películas para certificar la calidad estética y argumental de esta.

Frances Ha nos reconcilia de alguna manera con el buen cine, con las historias sencillas, extraídas de la vida misma, sin tantos alardes estéticos ni estilísticos, ni actuaciones de personajes enfermos, alcohólicos o llenos de lastres que año a año ganan nominaciones o premios en los festivales de cine. Y sin embargo, la interpretación de Greta Gerwig no deja lugar a dudas de haber vivido una buena historia contada de la mejor manera posible, sin exageraciones ni amaneramientos que están copando las actuaciones que ganan premios.

Algo que me reafirma Frances Ha es que no hay que renunciar a los sueños, sólo es necesario poner en contexto nuestras capacidades y talento, porque no hay dudas, de eso estoy completamente seguro, existe una forma de ser felices haciendo lo que más nos gusta. Sólo hay que encontrarla. Ahí está la gran batalla.

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