Me preguntas por la soledad
Hector García Quintana | mayo 23, 2010
Me preguntas por la soledad, si le temo, si no creo que alguna vez tendré que abandonar esta misantropía para compartir con alguien el futuro.
Mira, te soy sincero, la soledad es un estado mental donde te hundes si permites que tu vida sea ociosa y sin futuro. Donde te sientes frustrado, aniquilado si solo vives para el presente o si permites que tu compañía, que quizás no merece tener lo que no cuida, es peor que la soledad.
Pero la realidad es que nunca estoy solo cuando estoy viendo por enésima vez Cinema Paradiso o El chicuelo, o cualquiera de las películas de Chaplin que dudo siempre en llevarme a una isla desierta si tuviera que escoger obligatoriamente.
Nunca estoy solo si tengo libros como Doktor Faustus, La montaña Mágica, Drácula o El filo de la navaja, esos libros que lees y te preguntas por qué no dejaron que los escribieras tú.
Nunca estoy solo si existe una película como El concierto, de Radu Mihaileanu, o varias como la Trilogía de los colores, de Kieslowski, o donde el hombre -y sus virtudes o defectos- es lo importante más allá de otras consideraciones ajenas.
Siempre tengo momentos de soledad, en los que hablo con los muertos, como aquella forma que decía Baltasar Gracián, de conocer lo que se había hecho antes de ti. Pero, más que solo, es otra forma de vida, en la que intentas hablar contigo mismo; crear algo útil de aquello que has aprendido de hablar con los muertos y hablar con los vivos.
En cualquier caso, no siempre he estado solo como tú entiendes la soledad. Es decir estar con alguien a tu lado que muchas veces te impide estar con Cinema Paradiso o El chicuelo, o cualquiera de las películas de Chaplin que dudo siempre en llevarme a una isla desierta si tuviera que escoger obligatoriamente.
No he estado solo como tú entiendes la soledad al tener a mi lado una voz que exige una entrega que no puedo cumplir porque no permite estar a solas con el Doktor Faustus, La montaña Mágica, Drácula o El filo de la navaja, esos libros que lees y te preguntas por qué no dejaron que los escribieras tú.
No estás solo si cuando estás acompañado, la otra mitad que crees que está de tu parte es un incordio que desconoce y reniega de películas como El concierto, de Radu Mihaileanu, o varias como la Trilogía de los colores, de Kieslowski, o donde el hombre -y sus virtudes o defectos- es lo importante más allá de otras consideraciones ajenas..
¿Crees de verdad que estoy solo? No, estoy conmigo mismo, que es muy diferente de estar solo. Sobre todo cuando la compañía no merece la pena.
Entradas populares
Últimos comentarios
- Francisco Garcia Gonzalez:
hector, soy un autor cubano que vive en canada, vi tu convocatoria para posible publicaion y me interesaria...
- angel fuentes martillo:
hay quye cuidarse de la conciencia que es el verdadero DIOS.-...
- Trabajos Felices | Finísima Persona:
... toda la barba) reprodujo en su blog (lectura obligada) una lista publicada por la revista Forbes...
- Delia Laguna:
Opino que la casualidad no existe, estás en un momento indicado a la hora precisa y el éxito en la...
- egandalph:
Héctor, no es políticamente correcto hablar mal de quien todos a una hablan maravillas, con poderosas...
- David Brito:
Hola buenos días. Soy David Brito Tellado, creador de www.creahistorias.com. Le invito a visitar nuestra...

Comenta desde Facebook