La ortografía es el aseo de la escritura

| Noviembre 24, 2010

Varios amigos me preguntan: ¿no eres algo exigente sobre la ortografía? ¿Qué más da si ahora la palabra solo no se acentúa en ningún caso? Y en las redes sociales o en un blog o en el chat, ¿es realmente tan importante la ortografía como para que te moleste?

Debo reconocer que yo mismo en el chat me relajo. Tengo bastante buena ortografía y quizás no menos redacción, pero cuando estoy en un chat con amigos me relajo, y si en el apuro de escribir pensamientos con la rapidez que permite mi mala mecanografía, me sale una errata de esas que, por ser tan mala, podría obtener el segundo lugar en un concurso dedicado a las erratas más bestias, no me tomo el trabajo de ir atrás si se entiende lo que quedó escrito.

Pero mis amigos, aquellos con los que alguna vez chateo y que saben cómo me molesta la mala ortografía, saben que me tomo el trabajo de reescribir alguna palabra que pueda ser motivo de confusión. Es instinto, no puedo evitarlo.

Igualmente me esmero en que mis textos no tengan faltas de ortografía. En los textos que he colgado en mi blog no debería haber una, y si la hay serán escasísimas y no trascendentales en los más de 300 textos. Puede que encuentren erratas, que en el fragor de la inmediatez, se pasaron por alto, pero para los que nos ganamos la vida –o intentamos ganarla– con esto de juntar letras y palabras, saben que una errata no tiene la trascendencia de una falta de ortografía, aunque de la misma manera las evitamos como a la peste.

En cualquier caso la idea que quiero transmitir es que si a veces puedo ser negligente en un chat, intento que ese descuido jamás se traslade a mis textos profesionales, blog, novelas, artículos, ensayos, cuentos, incluso en mi currículum, emails, o cartas a amigos o conocidos. Lo cual no pueden decir muchísimos de los que defienden la libertad total en la ortografía.

Salvador Gutiérrez, académico de la Real Academia de la Lengua Española y Coordinador de la nueva ortografía española, realizó una vez unas declaraciones donde decía que “…la ortografía es el aseo de la escritura. Desde un punto de vista personal y desde un punto de vista de la comunicación con los demás es como la cortesía, también, de la escritura. Nosotros apreciamos mucho el aseo personal físico, pues también cuando escribimos debemos también tener una escritura aseada.”

Creo que no hay forma más clara de explicar la importancia de la ortografía.

Un ejemplo sencillo –que aunque siempre se habla de ellos como las muletillas del entendimiento, es la mejor manera de explicar algunos puntos de difícil comprensión– es que si a usted le llaman para una entrevista de trabajo en una empresa de atención al público, a usted no se le ocurre ir en chanclas y una toalla alrededor de la cintura o sobre la cabeza.

La ortografía es, por tanto, a la escritura, como la buena presencia o los buenos modales al trato personal. Si somos los empleadores de una empresa vinculada al mundo de la salud y tuviéramos que contratar a un médico, ¿escogeríamos antes al que tuviera faltas de ortografía que a otro que no tuviera, si la valía como médicos es igual en ambos?

Yo lo tengo bastante claro, porque el hecho de ver un texto cuidado, sin faltas de ortografía, me da una medida de que el creador de dicho texto debería ser, como mínimo, igualmente cuidadoso en su trabajo y su trato diario. Por el contrario cuando veo emails, textos o comentarios sin tildes, con los puntos donde no debieran, minúsculas donde irían mayúsculas, uves donde deberían ir bes y/o viceversa, me crujen los dientes. No puedo evitarlo, soy algo tradicionalista, eso es verdad, y todavía, aunque he aprendido a ser más tolerante, cuido las apariencias, y la ortografía es parte de ella.

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Comentarios (2)

 

  1. pedro assef dice:

    La escritura, también, puede ser un estilo de vida.

  2. Juan Manuel Pinto dice:

    es una muy buena explicación sobre la ortografía, ademas, de que nos ayuda a nuestro buen vocabulario y también en hechos de la vida diaria.

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